EL ROL SOCIAL DEL CONTADOR PUBLICO
El mundo globalizado ha
obligado a un constante cambio
en búsqueda de la competitividad. Bajo esta misma idea,
el contador público se ve en la
necesidad imperiosa de reinventarse, y a la vez, seguir siendo
una pieza clave en el ámbito de
la contabilidad, las finanzas y la
administración.
La imagen actual del
contador, tal y como lo señala
Vargas, Cruz, Gatica y García
(2015), es la de una persona con
formación integral, capacidad de
liderazgo y responsabilidad social.
Por tanto, en el ejercicio de su
profesión debe mantenerse ligado
al mundo que lo rodea y del cual
forma parte. Por ende, su perfil
no puede ser solo técnico, sino
que debe contener un alto espíritu
humano y social. De esa manera,
puede colaborar en forma activa
para lograr sinergia entre todos
los miembros del equipo.
Por todo lo anterior, la
ciencia contable, debe ajustarse
a estos nuevos paradigmas, de
tal forma de que sea vista como
una ciencia que se encuentre en
capacidad de contribuir al progreso, al crecimiento económico
sostenible y al desarrollo social, objetivos primordiales de la contabilidad como ciencia social y
humana que es. Esa visión tradicional del contador público, que
se limitaba a cuadrar números,
memorizar normas, ha ido quedando atrás, para ser reemplazado por un verdadero consultor,
con participación activa en las
decisiones más importantes de
la empresa, incluyendo aquellas
que pueden definir su rumbo o
permanencia.
Tal como lo señala
Vargas et al (2015), el
contador debe enfatizar en la
responsabilidad legal, ética y
moral. En lo que corresponde
a la responsabilidad legal, esta
tiene su basamento en el sistema
jurídico compuesto por las leyes,
reglamentos y códigos de ética
y tiene como objetivo regir
la conducta del contador a lo
largo de su vida profesional. La
responsabilidad ética y moral es
de decisión personal y garantiza
una conducta intachable que
servirá de marco a la imagen de
sí mismo y de la organización a
la cual represente.
Es entonces el contador
público el llamado a ejercer ese
rol social, colocando en la mesa
de cada organización las herramientas necesarias para registrar
y normatizar las acciones sociales de la empresa, con la finalidad de reflejar aquellos aspectos
sociales como seguridad en el
trabajo, contratos, mínimos medioambientales y todos aquellos
otros factores que la empresa
asuma voluntariamente, como
compromisos sociales a través
de donaciones, y contribuciones
al medio ambiente, entre otros.
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